Existe una creencia sumamente extendida en la sociedad de que el cerumen es sinónimo de suciedad y que, por ende, debemos removerlo a toda costa. Sin embargo, la realidad médica nos muestra un panorama muy diferente. El oído no solo cuenta con su propio mecanismo de autolimpieza, sino que la cera cumple una función protectora indispensable para nuestra salud auditiva.
Para derribar estos mitos y evitar accidentes domésticos que puedan comprometer la audición, la Dra. María Carolina Casarotto (MN 112306), médica otorrinolaringóloga, comparte una serie de recomendaciones clave para aprender a cuidar nuestros oídos de manera segura y responsable.
El mito de la cera y la autolimpieza del oído
El conducto auditivo es una estructura sumamente inteligente y diseñada para protegerse a sí misma. Contrario a lo que se suele pensar, el cerumen no es un desecho del que debamos deshacernos; funciona como una barrera natural que resguarda el canal contra el ingreso de polvo, microorganismos y agentes externos, previniendo así posibles infecciones.
En la gran mayoría de las personas, el cuerpo se encarga de expulsar de forma gradual y natural el exceso de cera hacia el exterior a través del movimiento de la mandíbula al hablar o masticar. Por este motivo, los especialistas insisten en que no es necesario —ni recomendado— intentar retirar la cera del interior del conducto.
La higiene correcta: qué hacer y qué evitar en el día a día
Cuando nos enfrentamos a la higiene diaria, la regla de oro de la otorrinolaringología es simple: menos es más. Para mantener una limpieza segura, la Dra. Casarotto aconseja limitar la higiene únicamente a la parte externa de la oreja (el pabellón auricular), utilizando una toalla o un paño suave durante el baño. Esta práctica es más que suficiente para remover el excedente que el propio oído ya ha expulsado. Por el contrario, la práctica de introducir hisopos, llaves, ganchos de cabello u otros elementos punzantes dentro del conducto auditivo representa un grave peligro. Lejos de limpiar, estos objetos empujan el cerumen hacia el fondo del canal, compactándolo y favoreciendo la formación de tapones. Además, el uso de estos elementos puede provocar microlesiones en la delicada piel del conducto, perforaciones en el tímpano o infecciones severas.
Señales de alerta: ¿cuándo hay que ir al médico?
El uso de métodos incorrectos de limpieza o la propia tendencia del organismo a acumular cera pueden derivar en complicaciones que requieren atención profesional. La especialista advierte que ante la aparición de síntomas como sensación de oído tapado, disminución de la audición, dolor, zumbidos o secreciones extrañas, se debe evitar cualquier tipo de automedicación o remedio casero.
En estos casos, la mejor decisión es siempre consultar con un médico otorrinolaringólogo para recibir una evaluación adecuada y realizar, si fuera necesario, una extracción segura y profesional en el consultorio.