Hay hábitos que forman parte de nuestra rutina y que, sin saberlo, pueden perjudicar el esmalte dental o las encías. Te contamos cuáles son y qué podés hacer para cuidar tu sonrisa.

1. Cepillarte con demasiada fuerza

Puede contribuir al desgaste de las superficies dentales y a la retracción de las encías.

¿Qué hacer? Usá un cepillo de cerdas suaves y realizá movimientos delicados, sin ejercer demasiada presión.

Aunque te cepilles con frecuencia, pueden quedar restos de alimentos y placa bacteriana entre los dientes. 

¿Qué hacer? Incorporá el hilo dental a tu rutina diaria para limpiar las zonas a las que el cepillo no llega.

Los cítricos, los jugos, las gaseosas y otros alimentos o bebidas ácidas pueden debilitar temporalmente el esmalte dental. Cepillarte inmediatamente después puede favorecer su desgaste.

¿Qué hacer? Esperá aproximadamente una hora antes de cepillarte. Mientras tanto, podés enjuagarte la boca con agua.

Con el uso, las cerdas se desgastan y pierden efectividad para limpiar los dientes.

¿Qué hacer? Cambiá tu cepillo aproximadamente cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas están deterioradas.

Esperar a sentir dolor para consultar puede hacer que algunos problemas se detecten cuando ya están más avanzados. Los controles permiten evaluar el estado de los dientes y las encías e identificar posibles alteraciones a tiempo.

La salud también empieza por la boca

Si tenés dudas sobre tu técnica de cepillado, el uso del hilo dental o los cuidados que necesitás, consultá con un profesional de Odontología.