Ver de lejos con dificultad o percibir las luces deformadas de noche son señales cotidianas a las que muchas veces no prestamos atención. En el marco del Día Mundial de la Visión, especialistas explican las diferencias entre las dos afecciones refractivas más comunes, sus síntomas clave y por qué corregirlas a tiempo transforma la calidad de vida.

Entrecorrer los ojos para leer un cartel lejano, sentir cansancio frente a la pantalla o ver destellos al conducir de noche son experiencias habituales. Sin embargo, no siempre sabemos qué causa exactamente esa molestia. En el marco del Día Mundial de la Visión, la comunidad médica insiste en la importancia de identificar los defectos de refracción, que son aquellas condiciones en las que la luz no enfoca de manera precisa sobre la retina.

Aunque la miopía y el astigmatismo suelen mencionarse juntos e incluso pueden convivir en un mismo ojo, responden a causas anatómicas y formas de alteración visual completamente distintas.

La miopía y el desafío de ver de lejos

La miopía ocurre principalmente porque el globo ocular es más largo de lo normal o porque la córnea posee una curvatura excesiva. Esta alteración anatómica provoca que la luz se enfoque por delante de la retina y no directamente sobre su superficie.

En la práctica, una persona miope experimenta una visión borrosa de los objetos lejanos, mientras que mantiene una visión de cerca clara y detallada. Entre las señales de alerta más comunes se encuentran la necesidad recurrente de entrecerrar los ojos para enfocar a distancia, el dolor de cabeza causado por la fatiga muscular ocular y la tendencia a acercarse demasiado a libros, cuadernos o pantallas.

El astigmatismo y la distorsión a cualquier distancia

A diferencia de la miopía, el astigmatismo no se relaciona con la longitud del ojo, sino con la forma de la córnea o del cristalino. En lugar de presentar una superficie esférica uniforme, la córnea posee una curvatura irregular u ovalada, similar a la forma de una pelota de rugby.

Debido a esta irregularidad, los rayos de luz se enfocan en múltiples puntos de la retina a la vez, lo que genera una visión borrosa o deformada tanto de cerca como de lejos. Los pacientes con astigmatismo suelen manifestar fatiga visual rápida al leer, dificultad para diferenciar caracteres o letras parecidas y una molestia muy característica al ver destellos, halos o “estrellas de luz” alrededor de las luminarias nocturnas.

Por qué es clave la consulta oftalmológica

Es importante señalar que la miopía y el astigmatismo se combinan con frecuencia, haciendo que la calidad visual empeore si no se utiliza la graduación adecuada. Además, los defectos refractivos no corregidos pueden provocar migrañas frecuentes, bajo rendimiento escolar en niños y cansancio crónico en adultos.

En este Día Mundial de la Visión, los profesionales recuerdan que la fatiga visual no debe normalizarse. Un examen integral anual no solo permite prescribir la corrección exacta mediante anteojos, lentes de contacto o cirugía refractiva, sino que resulta fundamental para detectar a tiempo patologías graves y asintomáticas como el glaucoma o las enfermedades de la retina.