Con la llegada de las temperaturas elevadas y las precipitaciones de la temporada, la presencia de mosquitos vuelve a ser un tema de agenda. Los días lindos invitan a pasar más tiempo al aire libre, hacer actividad física en plazas o disfrutar de reuniones en el patio y el jardín, situaciones que exigen incorporar la aplicación constante de repelente en la rutina cotidiana. La prevención resulta indispensable frente al dengue, una enfermedad viral transmitida de forma exclusiva por la picadura del Aedes aegypti que, al no propagarse directamente de persona a persona, requiere enfocar todos los esfuerzos en evitar las picaduras y controlar la reproducción del insecto.

Cómo reconocer los síntomas típicos

Luego de la picadura de un insecto infectado, los primeros síntomas suelen manifestarse tras un período de incubación que varía entre los 4 y los 10 días. El doctor Jesús Fumagalli (M.N. 100449), médico de familia del Centro Médico Monserrat, señala que el cuadro inicial suele ser brusco, caracterizado por una fiebre repentina superior a los 38.5 °C y un fuerte dolor retroocular detrás de los ojos. La infección suele ir acompañada por dolores profundos en articulaciones, músculos y huesos, cansancio extremo y dolor de cabeza persistente. En muchos casos, los pacientes experimentan náuseas, vómitos y la aparición de erupciones cutáneas con manchas rojas que provocan una picazón leve.

Pautas de alarma y atención inmediata

El dengue puede evolucionar hacia formas más severas, por lo que el seguimiento médico es determinante. Las autoridades de salud advierten que el período más riesgoso ocurre paradójicamente cuando la fiebre empieza a ceder. Es obligatorio acudir sin demora a una guardia médica si se detecta dolor abdominal continuo e intenso, vómitos repetidos o la presencia de sangrados en la nariz, las encías, la orina o las deposiciones, así como la aparición espontánea de hematomas. La somnolencia extrema, la confusión, la irritabilidad, las dificultades para respirar y los episodios de mareos intensos o desmayos al ponerse de pie son también motivos de consulta urgente.

Acciones de control después de la lluvia

Debido a que el Aedes aegypti se cría en entornos urbanos y domiciliarios, eliminar los depósitos de agua acumulada tras las lluvias es la medida más efectiva para interrumpir su ciclo de vida. Resulta fundamental inspeccionar patios, balcones y jardines para desechar cualquier objeto en desuso e invertir baldes, palanganas, frascos y lonas para que no junten agua. Asimismo, es necesario cambiar el agua de floreros y bebederos de mascotas cada dos o tres días, frotando sus paredes para desprender los huevos. Estas tareas se completan con la limpieza de canaletas, la colocación de rejillas o mosquiteros en las aberturas de la casa, el uso de prendas de manga larga al salir y la protección de cunas o camas con tules. Frente a la presencia de fiebre o ante cualquier duda sobre el cuadro de salud, se aconseja evitar la automedicación y dirigirse al centro médico o guardia más cercana para recibir una evaluación profesional oportuna.