Con una tasa de curación superior al 90% si se detecta a tiempo, el control periódico y los hábitos saludables se consolidan como las herramientas clave para evitar el desarrollo de esta enfermedad en hombres y mujeres.

El Cáncer Colorrectal (CCR) se origina en el intestino grueso y afecta principalmente a mujeres y varones mayores de 50 años. En más del 80% de los casos, la enfermedad comienza con la aparición de un pólipo denominado adenoma, un crecimiento celular anormal que puede desarrollarse lentamente durante más de una década. Esta ventana de tiempo es nuestra mayor oportunidad para detectarlo y extirparlo antes de que se transforme en cáncer.

La detección precoz no solo previene la enfermedad, sino que garantiza una alta tasa de éxito; si se detecta en sus etapas iniciales, las posibilidades de curación superan el 90% y los tratamientos requeridos son significativamente menos invasivos. Por este motivo, a partir de los 50 años es imperativo realizar los estudios solicitados por el médico de cabecera, tales como el test inmunoquímico de sangre oculta en materia fecal o la colonoscopía. Asimismo, quienes posean antecedentes familiares o personales de pólipos o cáncer de colon deben consultar a un profesional para evaluar el inicio de estos exámenes a una edad más temprana.

Por otro lado, mantener hábitos de vida saludables constituye un pilar fundamental en la prevención primaria. Se recomienda priorizar una alimentación rica en fibras, como vegetales y frutas, e ingerir productos con calcio. En paralelo, es aconsejable disminuir el consumo de carnes rojas, grasas de origen animal y bebidas alcohólicas. Finalmente, llevar un estilo de vida activo con actividad física regular, evitar el sobrepeso y eliminar el consumo de tabaco son factores determinantes para reducir el riesgo.

La prevención es, sin lugar a dudas, la herramienta más eficaz que tenemos para cuidar nuestra salud,el diagnóstico oportuno es la diferencia que salva vidas.

Centro Médico Monserrat (Fuente NIH. Noticias de Salud)