En la infancia es importantísimo que los niños puedan acceder a una buena alimentación. Tal es así que en 1994, Argentina otorgó jerarquía constitucional a la “Convención sobre los Derechos del Niño” que establece que “el Estado debe garantizar que cada niño tenga acceso a una alimentación nutritiva y adecuada para su desarrollo físico y mental.”

Los niños que llevan una dieta nutritiva en edad escolar, tienen: 

  • Menor predisposición a enfermedades crónicas: obesidad infantil, diabetes tipo 2.

  • Mejores defensas: Un niño bien nutrido falta menos al cole porque su sistema inmune es más fuerte.

  • Mejor concentración: Evitás los “picos de azúcar” que causan sueño o hiperactividad.

¡Vuelta al cole, y todo es estrés!

La vuelta al cole activa un radar de estrés: útiles, uniformes, horarios y la eterna pregunta: “¿Qué le mando?”. Entre las corridas y el cansancio, es normal caer en el paquete de galletitas (y no es pecado). Pero que tus hijos puedan comer bien no tiene por qué ser una producción de Instagram. Hay opciones sencillas, económicas y a base de alimentos reales que pueden adaptarse a tus tiempos y tu realidad, acá van algunas ideas:

¿Vale la pena el esfuerzo?

Preparar la vianda tiene tres ventajas imbatibles:

  1. Ahorro real: El kiosco escolar es mucho más caro que comprar a granel y cocinar en casa.
  2. Control: Sabés exactamente cuánta sal y azúcar consumen (mirá siempre el Etiquetado Frontal antes de comprar procesados).
  3. Hábito: Estás educando el paladar de tu hijo para el resto de su vida.

¿Qué pasa si mi hijo quiere las “papitas” del amiguito?

¡No pasa nada! El secreto es el 80/20: que el 80% de su semana sea comida real. Un “permitido” de vez en cuando no rompe el hábito.

Estrategia ganadora: Involucralos. Si ellos eligen entre dos opciones saludables o ayudan a armar el wrap, la probabilidad de que la lunchera vuelva vacía es mucho mayor. ¡A probar!