Durante el verano, la piel se ve expuesta a distintos factores que pueden afectar su hidratación y salud, como el calor, la humedad, el cloro de las piletas, el agua de mar y el uso frecuente de repelentes. Estas condiciones pueden provocar resequedad, irritaciones y mayor sensibilidad, por lo que es importante reforzar los cuidados diarios.
¿Cómo cuidar la piel en verano?
- Hidratate todos los días: tomá suficiente agua y aplicá cremas hidratantes después del baño.
- Duchas cortas y tibias: evitá el agua muy caliente y los jabones agresivos.
- Después de la pileta o el mar, enjuagá la piel para retirar restos de cloro o sal y aplicá una crema hidratante o post-solar.
- Uso responsable de repelentes: aplicalos solo en zonas expuestas y retiralos al finalizar el día.
- Protección solar todos los días: usá protector solar, incluso en días nublados, y renovalo con frecuencia.
Los niños, adultos mayores y personas con piel sensible o enfermedades dermatológicas requieren cuidados especiales. Ante la aparición de enrojecimiento persistente, picazón, ardor o lesiones, es importante realizar una consulta médica.