El verano es sinónimo de disfrute, descanso y cambios en la rutina diaria. El aumento de las temperaturas, las vacaciones y las actividades al aire libre modifican nuestros hábitos de alimentación e higiene, y muchas veces, sin advertirlo, también impactan en la salud bucal. Por eso, durante esta época del año es clave reforzar algunos cuidados básicos.
Con el calor, suele aumentar el consumo de bebidas frías, gaseosas, jugos, licuados, helados y dulces. Estos productos, especialmente aquellos con alto contenido de azúcar, favorecen la aparición de caries cuando se consumen con frecuencia. Incluso los jugos y licuados naturales contienen azúcares y ácidos que pueden dañar el esmalte dental si se ingieren varias veces al día o de forma prolongada. Los especialistas recomiendan acompañarlos con agua y evitar el consumo constante de alimentos dulces entre comidas.
La hidratación es otro aspecto fundamental durante el verano. Las altas temperaturas provocan una mayor pérdida de líquidos a través de la transpiración, lo que puede derivar en deshidratación si no se repone adecuadamente. Cuando el organismo se deshidrata, disminuye la producción de saliva, un elemento clave para la salud bucal, ya que ayuda a limpiar los restos de alimentos, neutraliza los ácidos y protege dientes y encías. La falta de saliva aumenta el riesgo de caries, mal aliento, sensibilidad dental y molestias en la boca. Por eso, se aconseja beber agua de manera frecuente, incluso antes de sentir sed.
Durante las vacaciones también suelen alterarse los horarios y las rutinas: se duerme más tarde, se come fuera de casa o se pasan muchas horas fuera. Estas situaciones pueden llevar a descuidar la higiene bucal, ya sea por olvidar el cepillado, hacerlo de manera apresurada o dejar de usar hilo dental. Sin embargo, mantener una correcta higiene sigue siendo fundamental. Cepillarse los dientes al menos tres veces al día, especialmente antes de dormir, y complementar con hilo dental ayuda a prevenir problemas dentales.
Como medida práctica, los profesionales sugieren llevar un cepillo de dientes cuando se pasa el día fuera del hogar y optar por colaciones más saludables, como frutas, frutos secos o yogur natural, en lugar de golosinas pegajosas que se adhieren a los dientes. También se recomienda moderar el consumo de bebidas energizantes y gaseosas, que además de azúcar tienen un alto nivel de acidez.
Cuidar la salud bucal no requiere grandes esfuerzos, sino constancia y atención diaria. Incorporar hábitos saludables, mantenerse bien hidratado y no descuidar la higiene dental permite prevenir problemas frecuentes y disfrutar del verano con una sonrisa sana, evitando molestias que pueden aparecer justo en los momentos de descanso y recreación.