El Centro Odontológico Monserrat celebra un nuevo año de vida. Conversamos con su directora, la Dra. Silvana Sanz, quien nos cuenta con entusiasmo sobre los inicios, los desafíos de la profesión y el compromiso innegociable con la salud de sus pacientes.

GS: Silvana, el Centro cumple un nuevo aniversario, pero tu historia acá empezó hace mucho. ¿Cómo recordás esos primeros pasos?

Dra. Sanz: Todo empezó en el año 2000 dentro del Centro Médico Monserrat. Desde el primer día, nos propusimos construir un modelo basado en valores: calidad en las prestaciones, calidez con el paciente y una selección de profesionales. Queríamos dar un servicio de excelencia, tal como se venía haciendo en las otras áreas del centro. Rápidamente, el caudal de pacientes creció y la organización confió en nuestra capacidad para gestionar un servicio independiente. Eso nos permitió sumar más tecnología, complejidad y el espacio que necesitábamos para los diagnósticos.

GS: Hoy están en un lugar emblemático. ¿Cómo definirías ese “sello” que los hace distintos a cualquier otro centro odontológico?

Dra. Sanz: En 2015, después de mucho analizarlo, decidimos mudarnos de Hipólito Yrigoyen al Pasaje de la Piedad. Diseñamos una estructura pensada 100% en la gestión de calidad y la seguridad del paciente. Es un lugar moderno, con mucha luz y estándares altísimos de bioseguridad. Pero, para mí, el diferencial es el staff; son parte inseparable de nuestra identidad. Brindamos un trato personalizado y afectuoso. Fuimos de los poquísimos centros que nunca dejaron de atender de forma integral en la pandemia, con protocolos estrictos y tasa de contagios cero. Eso te habla del compromiso de nuestro equipo.

GS: Pasaron por muchas etapas en estos años. ¿Cuál es el recuerdo más gratificante que guardás de todo este camino?

Dra. Sanz: El orgullo de haber mantenido la calidad a pesar de todas las crisis que nos tocaron: falta de insumos por el tipo de cambio, inestabilidad energética o cambios en el sistema de salud. Tuvimos un apoyo enorme de OSPOCE y sus directivos, que confiaron en nuestras ideas para salir adelante en cada emergencia. Ver que el servicio no sólo prevaleció, sino que siguió creciendo, es lo que más me llena.

GS: ¿Cómo sentís que evolucionó la misión del Centro desde aquel primer día hasta hoy?

Dra. Sanz: Nuestra misión siempre fue el profesionalismo, pero hoy le damos un peso enorme a la prevención. No nos quedamos solo en el consultorio; publicamos artículos y organizamos dos veces al año campañas de salud bucal para chicos de hasta 15 años. Les entregamos kits preventivos con cepillos según su edad y pasta con flúor. El trabajo de nuestras odontopediatras es impecable.

GS: La odontología vuela en términos de tecnología. ¿Cuál creés que fue el avance más importante que incorporaron últimamente?

Dra. Sanz: Destacaría tres pilares: primero, los implantes dentales, que hoy te permiten reemplazar piezas perdidas de forma estética y eficaz sin dañar los dientes de al lado, la odontología láser, que usamos para tratar aftas, herpes o parestesias de forma rápida. Y, por supuesto, los sistemas de blanqueamiento modernos para lograr esa sonrisa blanca que tanto nos piden hoy.

GS: Si mirás hacia adelante, ¿cuáles son los próximos grandes sueños para el Centro?

Dra. Sanz: El objetivo principal es mantener este nivel y seguir incorporando tecnologías nuevas para dar respuesta a las demandas más complejas y exigentes de quienes nos eligen.

GS: Para terminar, decime en una frase: ¿Qué significa para vos este aniversario?

Dra. Sanz: Todo este éxito es solo el inicio de un camino para consolidarnos como el centro de referencia y excelencia total que soñamos ser.